
- Pañuelos, bandera y nubes.
Pañuelos, bandera y nubes.
“Pañuelos, bandera y nubes” Obra teatral de Sara Joffré llegó al público Chiclayano ayer en las instalaciones del Instituto Nacional de Cultura de manos de la reconocida directora de teatro y actriz, Liz Moreno Moreno, contando con la participación en el elenco de los actores Carlos Martín Curinambe y Gilda Sánchez.
La historia gira en torno a dos jóvenes que se encuentran “casualmente” en una agencia de viajes. Un viaje, un pasado triste, una huida y un mismo destino, son los elementos básicos que se funden en la historia y nos hacen cuestionarnos si en realidad las “casualidades” existen.
Ingresa el público por la puerta principal del recinto a tomar asiento justo a las 9pm. Diez minutos después, la puesta en escena comienza: el público percibe el sonido familiar de la calle, murmullos de gente que pasa sin detenerse en su andar. Se apagan las luces y comienza el espectáculo actuado.
Sale al escenario Roberto (Carlos Martín Curinambe) quien con su monólogo y aspavientos nos hace saber la complicación de su viaje. Pero no será lo único difícil que tendrá que pasar: al grito de “ladrón” se encontrará con Nelly (Gilda Sánchez) y se convertirá en su “guardián”. Es justamente esta mujer quien le ayudará a resolver el problema de su incierto viaje.
Ambos se enfrascan en un juego de seducción y en una conversación que terminará por sacar el pasado más doloroso de ambos.
Al fin, después de unas horas de viaje, la verdad es innegable: la persona que más buscaba Roberto, a quien más deseaba tener consigo es quien está sentada a su lado: su hermana menor Elaine. Ésta no viene exenta de problemas: está siendo perseguida. Es aquí donde Roberto se encuentra con que tiene que huir antes de ser descubierto como hermano de la fugitiva, quien fuera de riesgo le revela la verdad entre lágrimas y expresiones de angustia.
Roberto incapaz de mantener una mentira en esa circunstancia, se lanza de lleno gritando su nombre y explicando la situación ante los persecutores, quienes acaban con su vida sin llegar a descubrir a Nelly.
Siendo la segunda vez que Carlos Martín presenta la obra en tablas chiclayanas, debo decir que me parece muy notable su actuación. Sin embargo, a veces logra transmitir un halo cómico allí donde debería haber drama. Las respuestas del público fueron acorde a estos halos, modificados sólo por la actuación sumamente involucrada y seria de Gilda Sánchez (actriz ecuatoriana invitada). Ella logra transmitir con naturalidad y picardía allí donde la situación lo requiere, la sensación que quiere causar.
En los aspectos técnicos, la iluminación (a cargo de la misma directora de la obra) fue precisa, así como también los efectos de sonido, los cuales fueron empleados con acierto e intensidad necesarios (sobre todo en la escena de los disparos).








