LAMBAYEQUE | CHICLAYO. La Capital de la Amistad parece que va camino no sólo
a convertirse en la ciudad del desorden e inseguridad ciudadana sino también del empapelado, porque los organizadores de espectáculo empapelan los inmuebles públicos y particulares para promocionar sus actividades nocturnas.
Y todo ello, ante la indiferencia del burgomaestre, Roberto Torres, quien parece no tener la autoridad suficiente para demandar al gerente de Urbanismo, Jorge Inchaustegui Samamé como a los responsables de Serenazgo, poner orden en casa. Quienes en su defensa ha precisado que aplicarán multas a los infractores, pero todo parece quedar en promesas.
La población como los regidores de la minoría ha exigido al alcalde ser más implacable en trabajo de recuperar la autoridad en Chiclayo.
Fuente: VÍCTOR BARRENO
