
Los emblemas del mando, insignias y ornamentos cargados de simbología militar que fueron hallados en la tumba regia, así como los acompañantes, armas y las imágenes que figuran en la cerámica recuperada en ese sitio, nos llevan a reconocer la indudable y primordial autoridad militar del Señor de Sipán. Sin embargo se puede afirmar que más allá de esta primera constatación, nuestros personaje ostentaba una triple autoridad, militar, religiosa y civil.
El juego de tocados radiantes y sus posibles combinaciones militares, que aparecen en las escenas de combate y sacrficio de la iconografía Moche, vuelve a encontrarse en el personaje “solar” y guerrero que establece el orden en las escenas de “rebelión de los artefactos”, el cual está comandado por el hombre pájaro (señor de la noche). La alusión al mantenimiento de este necesario orden y equilibrio parece en verdad tocar la proncipal función sacra del Señor. No en vano en sus ornamentos y emblemas se refiere a la dualidad simbolizada por el oro y la plata, dualidad que debe manejarse en términos de equilibrio entre dos fuerzas, elementos o mundos opuestos. A través de la simbología queda en manifiesto la autoridad divina y responsabilidad del Señor de Sipán en el mantenimiento del equilibrio del mundo, de sus fuerzas opuestas pero complementarias.
